El balcn
Era un da como cualquier otro, el trabajo como siempre
me absorba y no pensaba en otra cosa. Haba que hacer las
cosas en el orden adecuado o sufrir las consecuencias de
la letana de mi perfeccionista jefe. Una vez que termin
de revisar los archivos correspondientes, decid que
poda salir al balcn a fumar un cigarro, haca un fri terrible,
pero era el nico lugar donde se poda fumar sin tener que
ir a la cafetera de enfrente y correr el riesgo de llegar
unos minutos tarde a la reunin. En el balcn slo estaba
otro valiente, un compaero de otra rea del que no saba
ni su nombre, pero con el que ya me haba topado en ocasiones
anteriores en el mismo lugar. Era obvio que ramos los nicos
locos que saldran a fumar con el fro que haca. Todos los
vidrios del edificio eran de esos que no se ve afuera ni adentro,
as que la nica manera de saber si haba alguien en el balcn
era asomarse... Ah estbamos, mudos y fumando, l era
alto, de cuerpo atltico y se vea que aguantaba muy bien
el fro, en cambio yo, pareca tapn de alberca a su lado
y no paraba de tiritar con el fro. Se acerc a m y me pregunt
si tena mucho fro a lo que contest con un tembloroso movimiento
afirmativo, sin mediar ms palabras se puso a tras de m
y me abraz mientras yo le daba las ltimas fumadas a mi cigarro.
Con su cuerpo a tras de mi y sus brazos protegindome del
fro, no quera ni moverme y al parecer l tampoco... Se
gach un poco y discretamente respir muy cerca de mi cuello
y mi oreja provocando un escalofro que recorri todo mi
cuerpo. Te sientes mejor? Me pregunt casi dentro de mi
odo de maravilla le contest. Entonces empez a buscar
los botones de mi chaqueta y desabrochando un par, meti
una mano encontrando casi de inmediato mi pecho, - S que
ests congelada- me dijo al comprobar que mi pezn estaba
muy duro y erecto, y metiendo la otra mano prob el otro que
se encontraba en igual circunstancia. Empez a sobarlos
para quitarles el fro y lo logr, de hecho me calent toda,
mis pezones seguan duros pero por otro motivo y l lo saba
porque an con la chaqueta que era larga, poda sentir que
l tambin se haba calentado rico, pues su miembro se senta
en mi trasero. l sigui cachondeandome con mucha suavidad
y efectividad, poda sentir que mis pantis estaban empapadas.
Sin dejar de sobarme los pechos y abrazarme, se fue haciendo
poco a poco hacia la nica silla del balcn. Se sent y me
dijo que me diera la vuelta, cosa que hice inmediatamente
mientras que l abra el cierre de su pantaln y dejaba salir
un pene enorme, totalmente erguido y grueso, de sos con
los que suelo soar. Tomo mi falda por el dobladillo y la
subi, y con mucha maestra me acerc a l, hizo a un lado
mi panti y me pidi que me sentara sobre l. No me hice del
rogar. Su pene era tan grueso que fue un poco difcil que
entrara en mi vagina, cosa que disfrute a cada milmetro
y que por la expresin de su rostro se adivinaba que l tambin.
Con una lentitud muy sensual, fue entrando hasta que toc
el techo de mi vagina, no puede evitar preguntarle si haba
entrado completo y sonriendo me respondi que s y que eso
era raro pues la mayora de las veces no poda entrar todito.
Me pregunt si segua teniendo fro y slo pude sonrerle
y mover mis caderas un poco para asegurarme de que no estaba
soando. No tardan en salir a buscarnos as que tendremos
que ser muy breves me susurr, yo asent esperando una
sorpresa. Sub y baje mis caderas unas cuantas veces con
sus manos dirigiendo mis caderas y .... No hizo falta mucho,
los dos llegamos muy rpido, todo era muy excitante; el
fro, el silencio, el no conocernos ms que de vista,
la idea de que alguien saliera y nos encontrar y el hecho
de estar en un lugar pblico fueron ingredientes detonantes.
Nos acicalamos un poco y al entrar al pasillo de la oficina,
quedamos de vernos a la salida para compensar las prisas
del encuentro... No volv a tener fro en todo el da, y en
la noche, pues la temperatura subi mucho...
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